La tiranía de la perfección
Al Dr. Goldman lo obsesionaba ser perfecto al tratar a sus pacientes. Sin embargo, en un programa de amplia difusión, admitió que había cometido errores. Reveló que, luego de tratar a una mujer en la sala de primeros auxilios, decidió darle el alta. Más tarde, una enfermera le preguntó: «¿Recuerda a esa paciente que mandó a su casa? Bueno, volvió». La habían vuelto a internar y murió. La situación lo devastó. Se esforzó aun más para ser perfecto, pero aprendió lo inevitable: es imposible ser perfecto.
Héroes decepcionantes
La tendencia actual en muchos países es «reeditar» su historia. Próceres destacados, anteriormente reconocidos y honrados por sus luchas incansables para lograr la independencia de sus pueblos, son ahora reprobados al darse a conocer ciertos aspectos oscuros de sus conductas y prácticas. La buena reputación de muchos ha sido manchada por revelaciones irrefutables. Aun así, no dejan de ser héroes.
Niña cocinera
Una mañana, mientras Lilia se preparaba para ir al trabajo, su hijita de cuatro años también se puso a trabajar. Habían comprado una tostadora circular, y la idea de pasar el pan por el pequeño horno fascinó a la pequeña. Poco después, Lilia descubrió unas 30 tostadas apiladas sobre la mesa. «¡Soy una cocinera excelente!», declaró la niña.
Sabiduría en la web
Si vas a la parte inferior de los sitios de noticias por Internet, encontrarás la sección «Comentarios», donde los lectores pueden poner sus observaciones. Aun las páginas más respetables no escapan a las diatribas, los insultos y las ofensas.
Una sustitución
Julia estaba sentada en el patio de su casa reflexionando sobre una pregunta que la preocupaba: ¿debía escribir un libro? Le había encantado escribir en un blog y hablar en público, pero sentía que Dios le pedía algo más. «Le pregunté al Señor si quería que lo hiciera», comentó.
Caminar lento
Caleb estaba gravemente enfermo. Por una afección del sistema nervioso, el niño padecía una parálisis temporal. Sus padres, ansiosos, oraban y esperaban. Lentamente, su hijo empezó a recuperarse. Al tiempo, cuando los médicos le permitieron asistir a la escuela, Caleb solamente podía caminar con paso lento y vacilante.
De compras con Liam
A mi hijo Liam le encanta recoger florcitas amarillas silvestres para regalarle a su mamá, y ella no se cansa de recibirlas. Lo que para un hombre es una maleza, para un niño es una flor. Un día, fui de compras con él. Mientras pasábamos rápidamente por delante de un lugar con flores, señaló con entusiasmo hacia un adorno con tulipanes amarillos, y exclamó: «Papá, ¡deberías comprarle esas florcitas amarillas a mamá!». Su consejo me hizo reír. También se convirtió en una hermosa foto en la página de Facebook de su madre. (A propósito… compré los tulipanes).
Algo nuevo
Eran solo trozos de madera, pero Charles Hooper vio mucho más que eso. Tras rescatar unos viejos tablones de un granero abandonado, esbozó unos planos sencillos. Después, taló robles y álamos de su propiedad y, con cuidado, los recortó. Pieza por pieza, empezó a encastrar la madera vieja con la nueva.
¿Dices qué?
Apesar de sus grandes discapacidades, Andrew parece estar listo para el éxito. La parálisis cerebral no le ha impedido sacarse buenas calificaciones. Ha vencido los desafíos del lenguaje par llegar a ser un orador persuasivo. Actualmente está disfrutando de su último año en la universidad y espera poder ingresar al ministerio pronto.
Su amor por el Señor y su profundo…
Lo que quiere un humano
Jen sabía que conseguiría el empleo que se anunció en su oficina. Tenía las habilidades y la experiencia necesarias, la motivación y el talento. Parecía el boleto perfecto para salir de su actual trabajo sin porvenir. Obviamente, Dios estaba por dárselo de una manera maravillosa.
Pero cuando concluyó el rollo de la entrevista, la compañía contrató a otra persona: alguien…